Este tema ha sido objeto de muchas interpretaciones,
Pero si analizamos el contexto bíblico: histórico, gramatical y teológico,
La Biblia no enseña que el ministerio profético terminó con Juan el Bautista.
Más bien, marca un cambio de dispensación: el fin de la era de la Ley y los profetas del Antiguo Pacto, y el comienzo de la proclamación del Reino de Dios por medio de Cristo.
TEXTO BASE:
“La ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él.”
Lucas 16:16 (RV1960)
1. ¿Qué significa “La ley y los profetas”?
En el lenguaje judío, “la Ley y los Profetas” era una expresión técnica para referirse al Antiguo Testamento.
La Ley = los cinco libros de Moisés.
Los Profetas = los libros proféticos y todos los hombres enviados por Dios antes de Cristo.
Jesús está hablando del período de la revelación del Antiguo Pacto.
No está diciendo que después de Juan ya no habría profetas.
Está diciendo que hasta Juan llegó la etapa preparatoria.
2. ¿Por qué menciona a Juan?
Porque Juan el Bautista fue el último profeta del Antiguo Pacto y el primero en anunciar directamente al Mesías.
Jesús dijo:
“Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan.” Mateo 11:13.
Observa cuidadosamente.
No dice:
“Todos los profetas existieron hasta Juan.”
Dice: ”…profetizaron hasta Juan.”
Es decir, toda la revelación del Antiguo Testamento apuntaba hacia Cristo.
Cuando Cristo llegó, aquello que anunciaban los profetas comenzó a cumplirse.
Juan es el puente entre dos pactos.
3. ¿Entonces los profetas desaparecieron?
No.
Si Jesús hubiera querido enseñar eso, tendríamos una contradicción enorme con el resto del Nuevo Testamento.
Después de la resurrección encontramos profetas en la Iglesia.
Por ejemplo:
Hechos 11:27-28: “En aquellos días unos profetas descendieron de Jerusalén a Antioquía. Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo…”
Juan ya había muerto.
Sin embargo, la Biblia sigue hablando de profetas.
Hechos 13:1: “Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros…”
Después de Juan.
Después de Pentecostés.
Después de la ascensión.
Todavía había profetas.
- Hechos 21:9-10
Las hijas de Felipe profetizaban.
Luego llega Agabo, llamado profeta.
4. Pablo enseña que existen profetas en la Iglesia
Efesios 4:11: “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros.”
¿Quién constituyó?
Cristo glorificado.
¿Cuándo? Después de su resurrección.
¿Para qué? Hasta que la Iglesia llegue a la madurez.
Efesios 4:13: ”…hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe…”
¿Ya llegó toda la Iglesia a esa unidad perfecta?
No.
Entonces el propósito de esos ministerios continúa mientras la Iglesia los necesite.
5. El ministerio profético no es igual al del Antiguo Testamento
Aquí está la diferencia que muchos no distinguen.
Profeta del Antiguo Pacto
Traía revelación escrita.
Hablaba con autoridad nacional.
Su palabra formó parte de las Escrituras.
Anunciaba la venida del Mesías.
Profeta del Nuevo Pacto
No añade Escritura.
No reemplaza la Biblia.
No tiene autoridad por encima de la Palabra.
El Espíritu Santo lo usa para:
Edificar.
Exhortar.
Consolar.
Como enseña Pablo:
1 Corintios 14:3: “Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación.”
La autoridad final sigue siendo la Escritura.
6. ¿Qué quiso decir Jesús en Lucas 16:16?
Podríamos parafrasearlo así:
“Hasta Juan duró la etapa en la que Dios preparó a Israel mediante la Ley y los profetas. Desde Juan comienza una nueva etapa: el Reino de Dios es proclamado porque el Rey ha llegado.”
Es un cambio de administración divina.
No una abolición del ministerio profético.
7. La evidencia más fuerte
Si Lucas 16:16 enseñara que ya no existen profetas, entonces habría que eliminar:
Hechos 11.
Hechos 13.
Hechos 21.
Romanos 12:6.
1 Corintios 12.
1 Corintios 14.
Efesios 4:11.
1 Tesalonicenses 5:20:
“No menospreciéis las profecías.”
Todo esto fue escrito después de Juan el Bautista.
Conclusión:
Lucas 16:16 no declara el fin del ministerio profético.
Declara el fin de la era de la Ley y de los profetas como testigos que anunciaban la venida del Mesías.
Con la llegada de Cristo comienza la era del Reino de Dios.
En el Nuevo Pacto, el don y el ministerio profético continúan, pero con una función distinta: ya no establecen nueva revelación canónica, sino que sirven para edificar la Iglesia bajo la autoridad suprema de las Sagradas Escrituras.
Por eso, toda profecía en la Iglesia debe ser examinada a la luz de la Palabra de Dios. Como dice
1 Tesalonicenses 5:20-21: “No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno.”
Este equilibrio bíblico afirma tanto la suficiencia de la Escritura como la continuidad de los dones y ministerios que Cristo dio a su Iglesia para su edificación hasta que Él vuelva.
Espero la palabra de Dios te saque de tu oscuridad y te bendiga.



